El dilema de la jubilación forzosa a los 65 años en Madrid

Desde que los sanitarios conocieron su nueva realidad jubilatoria, las cosas cambiaron bastante, principalmente, por el descontento acaecido en quienes se dedican a trabajar en sanidad y desean hacerlo más allá de sus 65 años de edad.

Concretamente, lo que se ha aprobado en distintas comunidades autónomas, es la jubilación forzosa a los 65 años, lo que implica que a esa edad, automáticamente, el médico dejará de prestar servicio, para pasar al régimen pasivo, es decir, al jubilatorio. Por supuesto, muchos profesionales de la salud han manifestado su contra a esta iniciativa, e instrumentado a través de diversos mecanismos, la reclamación pertinente. En Madrid por ejemplo, la cuestión ha generado más de una polémica.

Luego de que la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid diera un no a la prolongación de la permanencia en servicio activo a quienes se dedican a trabajar de médico, la Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem), dejó a disposición de los facultativos la posibilidad de interponer un recurso contra la negativa de la administración autonómica, ese  recurso que ha sido utilizado por un gran número de profesionales afectados, intenta ofrecer resistencia a la obligatoriedad de la jubilación forzosa a los 65 años de edad, exigiendo una prolongación hasta los 70 años.

Al día de la fecha, en la Comunidad de Madrid se registran unas 554 jubilaciones de personal sanitario mayor de 65 años, de los cuales 415 pertenecen a quienes se dedicaban a trabajar de médico en la región. Este número es considerablemente alto, teniendo en cuenta la necesidad de ampliar el volumen de recursos humanos en los hospitales de la comunidad, lo que no hace más que perjudicar al sistema de salud público madrileño.

Las bajas por jubilación, se ha denunciado en más de una ocasión, no se cubren como deberían, lo que preocupa al colectivo médico y por supuesto, perjudica al usuario del servicio. Desde el ejecutivo se asegura que se mantendrá la calidad asistencial, pese al número de jubilaciones registradas. ¿Creemos en estos dichos?

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