Se despiden 14 trabajadores sanitarios del Hospital Nacional de Parapléjicos en Castilla-La Mancha

Se despiden 14 trabajadores sanitarios del Hospital Nacional de Parapléjicos en Castilla-La Mancha

Los recortes, aunque parecen mala palabra a estas alturas en España, se han instalado en cada comunidad autónoma, principalmente, en el sector de empleo público. Ahora toca hablar del despido que sufrieron 14 profesionales que se dedican a trabajar en la sanidad de Castilla-La Mancha.

Algunos podrán decir que 14 trabajadores no representa un número significativo a considerar, pero ¿y si esos despidos marcan la extinción de ciertas categorías sanitarias en el centro de salud en el que se efectuaron? ¿Eso si les da un carácter de mayor gravedad? ¿Aporta más dramatismo a la noticia? Sea uno, 15 o 20 trabajadores, la repercusión en sus vidas será siempre significativa y por otro lado, ejercerá una influencia notablemente negativa en el servicio de salud en cuestión.

El despido de 14 profesionales que tenían empleo en la sanidad de Castilla-La Mancha, en el Hospital Nacional de Parapléjicos, ha despertado el repudio de La Junta de Personal del Área número 1 de Salud de Toledo. Desde allí se denunció lo grave de la situación, no sólo porque no se ha incurrido en negociaciones para tratar el tema de las plazas que se amortizaron, sino además, porque no se les consultó o informó debidamente sobre estos despidos, lo que vulnera su estatuto marco.

A esto, debemos agregar que desde la junta de personal se asegura que la gestión del área sanitaria pública en la región es pésima, al punto tal que se han justificado los despidos en base a la baja actividad del hospital, cuando la realidad es otra.

14 Personas que se dedican a trabajar en centros de salud y concretamente en este caso, en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Castilla-La Mancha, garantizaban la existencia de las especialidades profesionales necesarias, ahora, con la supresión de estas plazas, que por cierto pertenecen a distintas categorías, algunas especialidades dejarán de existir en el centro de salud, lo que atenta claramente hacia el paciente y hacia la calidad del servicio.

Cuando ocurre esta clase de situación, nos preguntamos ¿hasta dónde llega el límite del recorte? ¿Puede acaso el objetivo de ahorro atentar contra la salud de los ciudadanos? Si son realmente necesarios los profesionales ¿por qué no se los cuida como merecen? Por supuesto, entendemos que estas dudas no tienen respuesta, no al menos de parte de quienes deben responder por las medidas irregulares en lo que a la gestión del empleo y servicio público respecta.

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