Mejores salarios para los sanitarios por su desempeño ¿es una posibilidad?

Mejores salarios para los sanitarios por su desempeño ¿es una posibilidad?

Mejores salarios para los sanitarios por su desempeño

Este es un tema que ha traído debate hace algún tiempo y en ese entonces, hicimos referencia a él, pero al parecer, hay nuevas intenciones de ponerlo en el tapete, y la atribución de esta acción le corresponde al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty.

Lasquetty ha sido quien ha vuelto a  hablar de la importancia de reconocer el desempeño de los profesionales de sanidad que se esfuerzan por hacer bien su trabajo, y en función de ello, estos deberían cobrar salarios más elevados o al menos, ver reconocido su accionar al cobrar el pago del mes.

El consejero de Sanidad de Madrid, ha comentado que el actual modelo de personal basado en funcionarios vitalicios, quienes cobran el mismo salario independientemente de si hacen mejor o peor su trabajo, sólo genera ineficiencia en el sistema de salud de España en general y de Madrid en particular.

Aquí no se trataría de castigar a quienes se dedican a trabajar de médicos en hospitales o al resto de sanitarios, de lo que en realidad está hablando Lasquetty, es de la importancia que puede cobrar el hecho de ofrecer un mejor salario a los funcionarios de salud por su rendimiento de excelencia. El consejero asegura además, que el actual sistema de personal puede resultar muy costoso para los ciudadanos y verdaderamente desmotivador para los profesionales del sector.

El salario de los funcionarios en sanidad de acuerdo a su rendimiento es un debate que no tiene una salida sencilla, porque habría que pensar en las medidas que se adoptarían para medir el desempeño de cada trabajador, al tiempo que los reconocimientos a quienes hagan muy bien su trabajo de enfermero en hospitales por ejemplo o de médico u otras especialidades,  deberían ser correctamente adjudicados en tiempo y forma. Por ello decimos que este es un debate prácticamente eterno, en tanto el sistema siga funcionando con las irregularidades que hoy funciona: trabajadores que no cobran la totalidad de sus salarios, que trabajan el doble por falta de sustituciones, que ven cómo mes a mes sus sueldos descienden, que pierden beneficios antes adquiridos legalmente, entre otras situaciones.

12 Comentarios

  • ‘Mejores salarios para los sanitarios según su su desempeño’ parece que dice Lansquenetty. ¿Dónde está la genialidad? Hace mucho tiempo que existía un sistema de incentivos en atención primaria, en concordancia con el cumplimiento de unos estándares de calidad en cuanto a resultados mínimos o medios en determinadas patologías de peso en la morbi-mortalidad, como la Diabetes, Hipertensión, Sobrepeso, prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares, etc. Posteriormente, y con fuerte polémica, aplicaron unos patrones a la duración de las Incapacidades Laborales Transitorias (bajas), premiando con dinero el ajuste a determinados mínimos, algo de espinosa aceptabilidad ética. El sistema ya existía, y se habría acompañado de notorios despistes en otros extremos de peso, como que parece que no existen unos estándares de duración y desempeño para ciertos procesos que implican el ingreso hospitalario, dando ocasión a las prácticas del algunos profesionales que prolongan el trabajo para así forzar que se contrate a más compañeros de la misma especialidad, tanto en medicina como en la no sub-especializada enfermería. La impresión general es que una parte importante de la jornada de la enfermería se dedica en bastantes casos a actividades sociales con las compañeras/os, y que nadie ha intentado establecer una racionalidad en la contratación de profesionales de enfermería respecto al número de médicos, y en varias ocasiones se ha intentado pasar al colectivo de enfermeros/as, labores que por definición serían médicas, porque la proporción del coste de sueldos de médicos, enfermería y administrativos/as vendría a ser como 3/271, y una enfermera, o un farmacéutico, en la practica un mancebo/a de botica, salen más baratos que un médico, y quienes desconocen lo que es la enfermedad, a veces ni siquiera han tenido alguna, ignoran que lo aceptable y bueno, y mejor, las consultas hechas por médicos, son mejores que lo malo, la chapuza de pasar competencias a quienes no están preparados para asumirlas, porque tampoco evalúa nadie el coste económico y en sufrimientos de que todo el personal de las boticas se crea capacitado para diagnosticar y recetar, cosa que vienen haciendo desde los tiempos de Alfonso X ‘el sabio’, o antes.
    Un ejemplo puramente técnico: se viene apuntando desde hace bastante, los pioneros en España fueron la gente del hospital Vall d’Hebron en Barcelona, que los trastornos del metabolismo glucídico, diabetes, pre-diabetes, intolerancia a la glucosa, tienen más peso en la cardiopatía isquémica que el tan manido colesterol, parece que nadie mueve un dedo al respecto, y la tónica va siendo la división de tradicionales especialidades troncales, como la Medicina Interna, título que obligatoriamente deberían tener todas las especialidades medicas antes de abordar sus campos restringidos, a las que probablemente se debería permitir actuar como médicos de familia, pues las especialidades se subdividen, eso es bueno para poder estar al día y ofrecer siempre lo mejor al paciente en casos poco frecuentes o complejos, pero aumenta la burocracia, los costes, y es penoso para el paciente que acaba un poco como ‘peloteado’.
    Los informes de las administraciones sanitarias autonómicas quizás debían ser un poco más ‘reales como la vida misma’, concretar en lo mejorable o lo perfectamente comprensible por quienes sostienen el sistema, los contribuyentes, y con ello a todos los trabajadores sanitarios (Exclusivamente: Medicina, Estomatología, Enfermería y sus ramas autónomas: podología, fisioterapia, etc, y Auxiliares de enfermería o de clínica, como se les quiera llamar), que sí tienen participación directa y profesional en el cuidado de los pacientes o usuarios.
    Todos los demás serían convidados de piedra, y con demasiada frecuencia, audaces ignorantes, intrusos profesionales de hecho, que quieren ‘jugar a los médicos’ para obtener unos pingües ingresos extras, o quizás sentirse como el personaje de Camilo José Cela, ‘un practicante, que cada vez que le llamaban ‘doctor’, se ponía tan prieto que no le cabía una paja en el culo’. Hay que reconocer la realidad, pero no para darle carta de naturaleza, sino para verla, podar todos los sarmientos secos, y echarlos al fuego.

  • ‘Mejores salarios para los sanitarios según su su desempeño’ parece que dice Lansquenetty. ¿Dónde está la genialidad? Hace mucho tiempo que existía un sistema de incentivos en atención primaria, en concordancia con el cumplimiento de unos estándares de calidad en cuanto a resultados mínimos o medios en determinadas patologías de peso en la morbi-mortalidad, como la Diabetes, Hipertensión, Sobrepeso, prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares, etc. Posteriormente, y con fuerte polémica, aplicaron unos patrones a la duración de las Incapacidades Laborales Transitorias (bajas), premiando con dinero el ajuste a determinados mínimos, algo de espinosa aceptabilidad ética. El sistema ya existía, y se habría acompañado de notorios despistes en otros extremos de peso, como que parece que no existen unos estándares de duración y desempeño para ciertos procesos que implican el ingreso hospitalario, dando ocasión a las prácticas del algunos profesionales que prolongan el trabajo para así forzar que se contrate a más compañeros de la misma especialidad, tanto en medicina como en la no sub-especializada enfermería. La impresión general es que una parte importante de la jornada de la enfermería se dedica en bastantes casos a actividades sociales con las compañeras/os, y que nadie ha intentado establecer una racionalidad en la contratación de profesionales de enfermería respecto al número de médicos, y en varias ocasiones se ha intentado pasar al colectivo de enfermeros/as, labores que por definición serían médicas, porque la proporción del coste de sueldos de médicos, enfermería y administrativos/as vendría a ser como 3/271, y una enfermera, o un farmacéutico, en la practica un mancebo/a de botica, salen más baratos que un médico, y quienes desconocen lo que es la enfermedad, a veces ni siquiera han tenido alguna, ignoran que lo aceptable y bueno, y mejor, las consultas hechas por médicos, son mejores que lo malo, la chapuza de pasar competencias a quienes no están preparados para asumirlas, porque tampoco evalúa nadie el coste económico y en sufrimientos de que todo el personal de las boticas se crea capacitado para diagnosticar y recetar, cosa que vienen haciendo desde los tiempos de Alfonso X ‘el sabio’, o antes.
    Un ejemplo puramente técnico: se viene apuntando desde hace bastante, los pioneros en España fueron la gente del hospital Vall d’Hebron en Barcelona, que los trastornos del metabolismo glucídico, diabetes, pre-diabetes, intolerancia a la glucosa, tienen más peso en la cardiopatía isquémica que el tan manido colesterol, parece que nadie mueve un dedo al respecto, y la tónica va siendo la división de tradicionales especialidades troncales, como la Medicina Interna, título que obligatoriamente deberían tener todas las especialidades medicas antes de abordar sus campos restringidos, a las que probablemente se debería permitir actuar como médicos de familia, pues las especialidades se subdividen, eso es bueno para poder estar al día y ofrecer siempre lo mejor al paciente en casos poco frecuentes o complejos, pero aumenta la burocracia, los costes, y es penoso para el paciente que acaba un poco como ‘peloteado’.
    Los informes de las administraciones sanitarias autonómicas quizás debían ser un poco más ‘reales como la vida misma’, concretar en lo mejorable o lo perfectamente comprensible por quienes sostienen el sistema, los contribuyentes, y con ello a todos los trabajadores sanitarios (Exclusivamente: Medicina, Estomatología, Enfermería y sus ramas autónomas: podología, fisioterapia, etc, y Auxiliares de enfermería o de clínica, como se les quiera llamar), que sí tienen participación directa y profesional en el cuidado de los pacientes o usuarios.
    Todos los demás serían convidados de piedra, y con demasiada frecuencia, audaces ignorantes, intrusos profesionales de hecho, que quieren ‘jugar a los médicos’ para obtener unos pingües ingresos extras, o quizás sentirse como el personaje de Camilo José Cela, ‘un practicante, que cada vez que le llamaban ‘doctor’, se ponía tan prieto que no le cabía una paja en el culo’. Hay que reconocer la realidad, pero no para darle carta de naturaleza, sino para verla, podar todos los sarmientos secos, y echarlos al fuego.

  • ‘Mejores salarios para los sanitarios según su su desempeño’ parece que dice Lansquenetty. ¿Dónde está la genialidad? Hace mucho tiempo que existía un sistema de incentivos en atención primaria, en concordancia con el cumplimiento de unos estándares de calidad en cuanto a resultados mínimos o medios en determinadas patologías de peso en la morbi-mortalidad, como la Diabetes, Hipertensión, Sobrepeso, prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares, etc. Posteriormente, y con fuerte polémica, aplicaron unos patrones a la duración de las Incapacidades Laborales Transitorias (bajas), premiando con dinero el ajuste a determinados mínimos, algo de espinosa aceptabilidad ética. El sistema ya existía, y se habría acompañado de notorios despistes en otros extremos de peso, como que parece que no existen unos estándares de duración y desempeño para ciertos procesos que implican el ingreso hospitalario, dando ocasión a las prácticas del algunos profesionales que prolongan el trabajo para así forzar que se contrate a más compañeros de la misma especialidad, tanto en medicina como en la no sub-especializada enfermería. La impresión general es que una parte importante de la jornada de la enfermería se dedica en bastantes casos a actividades sociales con las compañeras/os, y que nadie ha intentado establecer una racionalidad en la contratación de profesionales de enfermería respecto al número de médicos, y en varias ocasiones se ha intentado pasar al colectivo de enfermeros/as, labores que por definición serían médicas, porque la proporción del coste de sueldos de médicos, enfermería y administrativos/as vendría a ser como 3/271, y una enfermera, o un farmacéutico, en la practica un mancebo/a de botica, salen más baratos que un médico, y quienes desconocen lo que es la enfermedad, a veces ni siquiera han tenido alguna, ignoran que lo aceptable y bueno, y mejor, las consultas hechas por médicos, son mejores que lo malo, la chapuza de pasar competencias a quienes no están preparados para asumirlas, porque tampoco evalúa nadie el coste económico y en sufrimientos de que todo el personal de las boticas se crea capacitado para diagnosticar y recetar, cosa que vienen haciendo desde los tiempos de Alfonso X ‘el sabio’, o antes.
    Un ejemplo puramente técnico: se viene apuntando desde hace bastante, los pioneros en España fueron la gente del hospital Vall d’Hebron en Barcelona, que los trastornos del metabolismo glucídico, diabetes, pre-diabetes, intolerancia a la glucosa, tienen más peso en la cardiopatía isquémica que el tan manido colesterol, parece que nadie mueve un dedo al respecto, y la tónica va siendo la división de tradicionales especialidades troncales, como la Medicina Interna, título que obligatoriamente deberían tener todas las especialidades medicas antes de abordar sus campos restringidos, a las que probablemente se debería permitir actuar como médicos de familia, pues las especialidades se subdividen, eso es bueno para poder estar al día y ofrecer siempre lo mejor al paciente en casos poco frecuentes o complejos, pero aumenta la burocracia, los costes, y es penoso para el paciente que acaba un poco como ‘peloteado’.
    Los informes de las administraciones sanitarias autonómicas quizás debían ser un poco más ‘reales como la vida misma’, concretar en lo mejorable o lo perfectamente comprensible por quienes sostienen el sistema, los contribuyentes, y con ello a todos los trabajadores sanitarios (Exclusivamente: Medicina, Estomatología, Enfermería y sus ramas autónomas: podología, fisioterapia, etc, y Auxiliares de enfermería o de clínica, como se les quiera llamar), que sí tienen participación directa y profesional en el cuidado de los pacientes o usuarios.
    Todos los demás serían convidados de piedra, y con demasiada frecuencia, audaces ignorantes, intrusos profesionales de hecho, que quieren ‘jugar a los médicos’ para obtener unos pingües ingresos extras, o quizás sentirse como el personaje de Camilo José Cela, ‘un practicante, que cada vez que le llamaban ‘doctor’, se ponía tan prieto que no le cabía una paja en el culo’. Hay que reconocer la realidad, pero no para darle carta de naturaleza, sino para verla, podar todos los sarmientos secos, y echarlos al fuego.

  • ‘Mejores salarios para los sanitarios según su su desempeño’ parece que dice Lansquenetty. ¿Dónde está la genialidad? Hace mucho tiempo que existía un sistema de incentivos en atención primaria, en concordancia con el cumplimiento de unos estándares de calidad en cuanto a resultados mínimos o medios en determinadas patologías de peso en la morbi-mortalidad, como la Diabetes, Hipertensión, Sobrepeso, prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares, etc. Posteriormente, y con fuerte polémica, aplicaron unos patrones a la duración de las Incapacidades Laborales Transitorias (bajas), premiando con dinero el ajuste a determinados mínimos, algo de espinosa aceptabilidad ética. El sistema ya existía, y se habría acompañado de notorios despistes en otros extremos de peso, como que parece que no existen unos estándares de duración y desempeño para ciertos procesos que implican el ingreso hospitalario, dando ocasión a las prácticas del algunos profesionales que prolongan el trabajo para así forzar que se contrate a más compañeros de la misma especialidad, tanto en medicina como en la no sub-especializada enfermería. La impresión general es que una parte importante de la jornada de la enfermería se dedica en bastantes casos a actividades sociales con las compañeras/os, y que nadie ha intentado establecer una racionalidad en la contratación de profesionales de enfermería respecto al número de médicos, y en varias ocasiones se ha intentado pasar al colectivo de enfermeros/as, labores que por definición serían médicas, porque la proporción del coste de sueldos de médicos, enfermería y administrativos/as vendría a ser como 3/271, y una enfermera, o un farmacéutico, en la practica un mancebo/a de botica, salen más baratos que un médico, y quienes desconocen lo que es la enfermedad, a veces ni siquiera han tenido alguna, ignoran que lo aceptable y bueno, y mejor, las consultas hechas por médicos, son mejores que lo malo, la chapuza de pasar competencias a quienes no están preparados para asumirlas, porque tampoco evalúa nadie el coste económico y en sufrimientos de que todo el personal de las boticas se crea capacitado para diagnosticar y recetar, cosa que vienen haciendo desde los tiempos de Alfonso X ‘el sabio’, o antes.
    Un ejemplo puramente técnico: se viene apuntando desde hace bastante, los pioneros en España fueron la gente del hospital Vall d’Hebron en Barcelona, que los trastornos del metabolismo glucídico, diabetes, pre-diabetes, intolerancia a la glucosa, tienen más peso en la cardiopatía isquémica que el tan manido colesterol, parece que nadie mueve un dedo al respecto, y la tónica va siendo la división de tradicionales especialidades troncales, como la Medicina Interna, título que obligatoriamente deberían tener todas las especialidades medicas antes de abordar sus campos restringidos, a las que probablemente se debería permitir actuar como médicos de familia, pues las especialidades se subdividen, eso es bueno para poder estar al día y ofrecer siempre lo mejor al paciente en casos poco frecuentes o complejos, pero aumenta la burocracia, los costes, y es penoso para el paciente que acaba un poco como ‘peloteado’.
    Los informes de las administraciones sanitarias autonómicas quizás debían ser un poco más ‘reales como la vida misma’, concretar en lo mejorable o lo perfectamente comprensible por quienes sostienen el sistema, los contribuyentes, y con ello a todos los trabajadores sanitarios (Exclusivamente: Medicina, Estomatología, Enfermería y sus ramas autónomas: podología, fisioterapia, etc, y Auxiliares de enfermería o de clínica, como se les quiera llamar), que sí tienen participación directa y profesional en el cuidado de los pacientes o usuarios.
    Todos los demás serían convidados de piedra, y con demasiada frecuencia, audaces ignorantes, intrusos profesionales de hecho, que quieren ‘jugar a los médicos’ para obtener unos pingües ingresos extras, o quizás sentirse como el personaje de Camilo José Cela, ‘un practicante, que cada vez que le llamaban ‘doctor’, se ponía tan prieto que no le cabía una paja en el culo’. Hay que reconocer la realidad, pero no para darle carta de naturaleza, sino para verla, podar todos los sarmientos secos, y echarlos al fuego.

  • La relación de sueldos Médico/Enfermería/Administrativos sería 3/2/1, siento el lapsus

  • La relación de sueldos Médico/Enfermería/Administrativos sería 3/2/1, siento el lapsus

  • La relación de sueldos Médico/Enfermería/Administrativos sería 3/2/1, siento el lapsus

  • La relación de sueldos Médico/Enfermería/Administrativos sería 3/2/1, siento el lapsus

  • Otro tema del que parece pasar olímpicamente la administración es la harta frecuencia con que las inspecciones médicas aceptan que la Seguridad Social, el INSS, corra con los gastos de incapacidades laborales con evidente relación con el entorno laboral, y de las que debieron hacerse cargo las mutuas que cobran por ello, pero como un evento laboral supone mayores costes en las pólizas que la empresa paga a las mutuas, y la tónica general de las aseguradoras es cobrar, y pagar pocos o menos todavía, de los siniestros de los que deberían hacerse cargo, ese sector se asemeja a una especie de ‘impuesto revolucionario’ que cobra ‘el capitalista’, o ‘la banca siempre gana’

  • Otro tema del que parece pasar olímpicamente la administración es la harta frecuencia con que las inspecciones médicas aceptan que la Seguridad Social, el INSS, corra con los gastos de incapacidades laborales con evidente relación con el entorno laboral, y de las que debieron hacerse cargo las mutuas que cobran por ello, pero como un evento laboral supone mayores costes en las pólizas que la empresa paga a las mutuas, y la tónica general de las aseguradoras es cobrar, y pagar pocos o menos todavía, de los siniestros de los que deberían hacerse cargo, ese sector se asemeja a una especie de ‘impuesto revolucionario’ que cobra ‘el capitalista’, o ‘la banca siempre gana’

  • Otro tema del que parece pasar olímpicamente la administración es la harta frecuencia con que las inspecciones médicas aceptan que la Seguridad Social, el INSS, corra con los gastos de incapacidades laborales con evidente relación con el entorno laboral, y de las que debieron hacerse cargo las mutuas que cobran por ello, pero como un evento laboral supone mayores costes en las pólizas que la empresa paga a las mutuas, y la tónica general de las aseguradoras es cobrar, y pagar pocos o menos todavía, de los siniestros de los que deberían hacerse cargo, ese sector se asemeja a una especie de ‘impuesto revolucionario’ que cobra ‘el capitalista’, o ‘la banca siempre gana’

  • Otro tema del que parece pasar olímpicamente la administración es la harta frecuencia con que las inspecciones médicas aceptan que la Seguridad Social, el INSS, corra con los gastos de incapacidades laborales con evidente relación con el entorno laboral, y de las que debieron hacerse cargo las mutuas que cobran por ello, pero como un evento laboral supone mayores costes en las pólizas que la empresa paga a las mutuas, y la tónica general de las aseguradoras es cobrar, y pagar pocos o menos todavía, de los siniestros de los que deberían hacerse cargo, ese sector se asemeja a una especie de ‘impuesto revolucionario’ que cobra ‘el capitalista’, o ‘la banca siempre gana’

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