Cuando la crisis expulsa a trabajadores de enseñanza al extranjero

Cuando la crisis expulsa a trabajadores de enseñanza al extranjero

Cuando la crisis expulsa a trabajadores de enseñanza al extranjero 0

“Dejo España para buscar un mejor futuro”; “me voy de España por la falta de empleo en enseñanza”; “soy docente y hace más de un año estoy parada, evalúo la posibilidad de dejar el país”. Estas no son simples frases que se nos ocurrió podrían quedar bien en un artículo, todo lo contrario, en realidad, es lo que recabamos hablando con docentes que realmente evidencian que la falta de empleo en el sector no es un simple chiste que alguien una vez quiso contar, sino, que se trata de una realidad, dura, pero realidad en fin.

Y esta realidad ha empujado a muchos españoles a buscar alternativas en el extranjero, principalmente, a los países vecinos, en Europa, aunque también, en menor medida, Latinoamérica ha sido un gran hogar para los exiliados de la crisis, que por cierto, cada vez son más.

Decimos que la crisis se ha encargado de expulsar docentes al extranjero porque en efecto, muchos de los profesionales que se encontraban buscando desde hace tiempo trabajo en la enseñanza, han decidido dar el paso, difícil y duro paso de irse al extranjero y probar suerte allí.

Hoy en día, gracias a Internet, conectar con ofertas laborales en otros países resulta más sencillo, y siempre los conocimientos de alguien dedicado a la tarea de enseñar son bien recibidos, sobre todo, si tenemos en cuenta la alta cualificación de los profesionales de la educación que se forman en España, muchos de ellos, hoy se encuentran trabajando en el exterior.

Pero debemos advertir que, lejos de pensar que todo lo que ocurre y se vive en otros países es mejor, lo cierto es que el proceso de adaptación suele ser difícil para quienes deciden probar suerte en el extranjero a causa de la crisis, los docentes que se han ido en los últimos meses, teniendo trabajo en centros educativos  de otras latitudes, han tenido que adaptarse a costumbres y reglas distintas, y no en todos los casos el resultado ha sido favorable.

Con esto queremos decir que la ilusión del extranjero no debe tomarse como tal, esto es, no imaginemos salidas milagrosas, porque en realidad, no las hay, quienes se quedan y siguen peleando todos los días lo hacen con la convicción de que será lo mejor, y quienes se van, deben también seguir este ejemplo, ir en busca de ese futuro soñado con la convicción de que esa es la opción más provechosa, la que brinda otro país, pero que permite vivir de lo que uno sabe hacer, en este caso enseñar. Después de todo, las puertas siempre estarán abiertas para cuando decidan volver.

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